Mantenerse activo, sentirse mejor.

Todos conocemos que la actividad física es un buen camino hacia una vida más sana y saludable, pero también hemos experimentado lo difícil que puede resultar ponernos en marcha. Es más fácil quedarnos en casa que salir a caminar. Somos capaces de inventar excusas como "estoy cansado", "no tengo tiempo", "soy demasiado mayor", "tengo miedo a que se agrave mi dolencia". Para muchos de nosotros la práctica de una actividad física puede suponer  un verdadero reto y podemos sentirnos tentados a  renunciar antes de empezar. Pero ¿vamos a dejar escapar algo tan importante en nuestro viaje hacia el bienestar como la actividad física?

¿Cuáles son los beneficios de la actividad física?

Actualmente la evidencia confirma que la práctica de AF regular disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, osteoporosis y algunos cánceres. Además mejora la capacidad funcional, el ánimo, el estado emocional, ayuda a gestionar el estrés de la vida diaria y retrasa la incapacidad funcional de la edad avanzada. También puede ayudar a prevenir el estrés, la obesidad y ayuda en la pérdida y control de peso.

¿Cuál debería ser mi nivel de actividad? ¿Qué dicen las recomendaciones generales?

Practicar  150 minutos de una actividad física moderada, o lo que es lo mismo,  30 minutos de AF moderada 5 días/semana. Es importante remarcar que podemos repartir la práctica en periodos de 10 minutos/3 veces al día. Con AF moderada nos referimos a actividades como caminar, nadar, ir en bicicleta, bailar, patinar con los hijos, entre otras. Además se recomienda entre dos y tres días de ejercicios de fuerza y flexibilidad y no olvidemos los ejercicios de coordinación y equilibrio sobre todo a medida que nos hacemos mayores. También existen recomendaciones especiales, como por ejemplo, en personas con sobrepeso o con enfermedades crónicas.

¿Preparado para empezar?

1. Compromiso

Cuando queremos hacer un cambio importante en nuestro estilo de vida, puede ayudarnos pensar por qué lo queremos hacer y qué nos gustaría conseguir con este cambio. ¿Cuáles son las principales razones por las que  quieres mantenerte activo? ¿Cuáles son las desventajas de tu inactividad? Ahora piensa que quieres hacer y como lo vas a hacer, confecciona tu propio plan con unos objetivos. 

2. Coherencia

Un error frecuente es querer combatir años de inactividad en una semana y ésto no funciona así. Es recomendable empezar poco a poco, con uno o dos objetivos asequibles y alcanzables y progresivamente construirás una a una vida más activa. 

3. Disfrutar

Procure elegir una actividad que le guste y que le resulte divertida. Y si no le gusta ninguna, escoja la menos desagradable o aquella que pueda disfrutar de la compañía de una amiga, de la pareja o de un grupo.

Si usted tiene una enfermedad crónica (artritis, dolor de espalda, linfedema, cáncer, osteoporosis,...) busque asesoramiento con su equipo de profesionales de la salud. Los fisioterapeutas  estamos especializados en la prescripción de programas de ejercicios específicos e individualizados adaptados a su estado de salud, contribuyendo a mejorar su confianza, su capacidad funcional y su calidad de vida.

En próximas entradas hablaremos de “Barreras que impiden la actividad física”, “Manejo de un diario de actividad física”, “Mantenerse activo con dolor crónico”, “Actividad física y cáncer”, “Mantenerse activo con una enfermedad crónica” entre otras.